Era Fermín.
…
Cira frunció el ceño rápidamente, pero fue solo un destello que pronto volvió a la normalidad: —Señor García, buenos días.
—No está bien, el corazón del señor García está a punto de romperse.
Fermín estaba sentado en el sofá, con las piernas cruzadas, ya de por sí con una apariencia elegante y despreocupada. En este momento, una sonrisa se formó en la comisura de sus labios, pareciendo aún más como un playboy.
—Secretaria López, te he enviado flores tantas veces, nunca me has agrad