Morgan se detuvo por un momento antes de contestar la llamada.
La voz ansiosa de Keyla resonó desde el otro lado: —¡Señor Vega! ¡Señor Vega! Estaba conduciendo y creo que, por accidente, choqué contra alguien. ¿Qué hago? ¿Qué hago?
Morgan frunció el ceño ligeramente: —¿Dónde estás?
—Estoy en... —ella dio su ubicación, con un sollozo en su voz. —Señor Vega, tengo mucho miedo, tengo mucho miedo...
Morgan cerró el grifo y dijo con voz grave: —No temas, ahora mismo voy para allá.
Salió del baño, se