Cira frunció el ceño, se acercó, se inclinó y le ayudó a quitarse la ropa con una mano.
Su cabello, debido al movimiento, caía hasta su pecho. Morgan, sin querer, giró la cabeza y olió el ligero aroma de su cuerpo.
Levantó la vista y sus ojos se posaron en su elegante nariz. Por estar tan cerca, incluso pudo ver los pequeños vellos en la punta de su nariz.
Más abajo estaban sus labios.
La mirada de Morgan se oscureció cuando su cabello accidentalmente rozó su hombro.
Estaba pensando en aquella v