La señora Vega llevaba ropa holgada que no revelaba su abdomen.
Cuando vio a Cira, se acercó a ella sin mostrar signos de incomodidad: —Cira, ¿qué haces aquí?
Cira preguntó con preocupación: —Señora, ¿te encuentras mal para venir al hospital?
—No soy yo, vine a ver a una amiga. Me perdí bajando y terminé aquí —explicó la señora Vega con una sonrisa.
Cira también explicó: —Vine a hacerme un chequeo.
La señora Vega suspiró: —Deberías revisarte bien, mira lo pálida que estás. Una joven como tú, tan