Mundo ficciónIniciar sesiónEl hombre jadeó, y sus manos arañaron las muñecas de Eddie. "No... no puedes usar el teléfono, maldito imbécil. Ya tienen un rastreo en él. En el segundo en que lo enciendas y te conectes a una red, tendrán las coordenadas. ¡Nos guiarás directo a ellos, simplón!"
Pero Edward ya había pasado el punto de cualquier pe







