Mundo ficciónIniciar sesiónEdward se despertó con el dolor habitual. Sus muñecas ardían donde las esposas se clavaban en su piel, y los hombros le palpitaban por haber estado retenido en la misma posición durante demasiado tiempo. La habitación se fue enfocando lentamente: paredes pálidas, luces tenues, el zumbido constante de máquinas en algún lugar afuera que ya no se molestaba en intentar identificar.







