025. El Alfa se equivoca
Clarisse
En el momento que llego frente a las puertas del consejo, mi corazón empieza a latir con fuerza.
Me detengo en seco, un segundo antes de que Keth le indique a los guardias que nos dejen pasar.
—¿Qué ocurre? —pregunta —. ¿Se siente mal?
—No es eso. Es solo que... ¿en serio tengo que entrar ahí? —digo —. A nadie le va a gustar mi presencia. Nunca he sido de su agrado.
Keth me contempla con seriedad.
—El Alfa ordenó que la escoltara hasta aquí. Su palabra es la única que impor