Punto de vista de Liliana
El fuerte golpe en la puerta me sacó bruscamente de mi sueño. Parpadeé, desorientada, y me di cuenta de que aún sostenía la vieja fotografía entre mis manos: la de mi madre y yo cuando yo era una niña pequeña. Me había quedado dormida abrazándola, desesperada por sentir aunque fuera un fragmento de su calor.
Una sonrisa suave y agridulce tocó mis labios mientras trazaba suavemente su rostro con la yema del dedo.
—Mamá… te extraño tanto.
—¡Oye! ¿No sabes qué hora es? ¡A