Alina
Después de la fiesta de las razas, todo fue como en picada. Me di cuenta de que Lucian no había cambiado en lo absoluto, y es que ¿tratarme como si fuese un objeto de su propiedad? ¡Uish! Es que me hierve la sangre solo de recordarlo.
Esa noche después de que se metió a la fuerza por la ventana, terminó por acorralarme contra la pared.
Tengo que reconocer que me puse nerviosa y no fue precisamente porque le tuviese miedo, sino más bien por esa creciente agitación dentro de mi pecho y mis