[Punto de vista de Araya]
Las palabras cuelgan en el aire como una sentencia de muerte.
Contaminada. No apta como Luna.
Araya está de pie en el centro del círculo, su cuerpo temblando. La manada la mira fijamente, sus ojos brillando a la luz de la luna. Algunos lucen satisfechos. Otros lucen incómodos. Pero nadie habla en su defensa.
Jasper se aleja de ella, dirigiéndose a la manada con fría autoridad. "Esta mujer ha fallado en probar su afirmación. No ofrece evidencia, solo mentiras. No reconoceré a un hijo bastardo como mi heredero."
El pecho de Araya se aprieta. Quiere gritar, defenderse, pero las palabras se atascan en su garganta. Sus manos se presionan protectoramente sobre su estómago, como protegiendo al hijo de la crueldad de Jasper.
Un movimiento capta su atención.
Serenya da un paso adelante desde el borde del círculo, su vestido de seda verde fluyendo alrededor de ella mientras camina. Su cabello rubio miel captura la luz de la luna, haciéndola lucir casi etérea. La manada