Punto de vista de Cain
La llevé a cuestas, con sus brazos rodeando mis hombros sin mucha fuerza mientras yo avanzaba pesadamente por el bosque. Al principio protestó, insistiendo en que podía arreglárselas sola, pero no iba a dejar que tropezara por el bosque mientras intentaba sostener sus pantalones gigantes. Así que, con una insistencia gentil pero firme, la cargué sobre mi espalda; sentí cómo su pequeña figura se relajaba contra mí una vez que se dio cuenta de que no aceptaría un no por r