Después de unos minutos empezó a reírse la gente que pasaba por ahí la miraba de forma extraña, cuando se cansó de reír, se limpió las lágrimas que cayeron sin sentirlas, estaba en trance, todo volvió a quedarse en silencio. “Regresemos a la gran fiesta de Pablo”.
La fiesta terminó y Rosalía salió con Abel después de despedirlos, Pablo solo se quedó de pie mirando cómo se iba mientras Dora no lo dejaba de abrazar mientras hablaba con unas amigas de su luna de miel, esa misma noche partirían.