CAPÍTULO LXXV

Dos días estuvieron solos, Vlad la obligaba a comer y a beber de su propia sangre, su recuperación era lenta pero constante, porque ni su hermano dejaba que se saltara una comida, así fuese solo un tazón de tibio caldo de pollo, y ella tomaba más de dos tragos de sangre de él.

Dormitaba sin caer en el sueño profundo; en ese estado era difícil controlar la mente, y las horas se fueron escurriendo entre las memorias de su mamá

Continue lendo este livro gratuitamente
Digitalize o código para baixar o App
Explore e leia boas novelas gratuitamente
Acesso gratuito a um vasto número de boas novelas no aplicativo BueNovela. Baixe os livros que você gosta e leia em qualquer lugar e a qualquer hora.
Leia livros gratuitamente no aplicativo
Digitalize o código para ler no App