Mundo ficciónIniciar sesiónCuando llego hasta la recepción, casi tengo ganas de gritarle lo imbécil que es por comportarse como si fuera un adolescente inconsciente, pero tampoco soy ninguna adolescente como para gritarle en una zona pública.
La recepcionista, que parece más joven que yo, me escruta con una mirada asustada ante la visión de Sam al borde de la inconsciencia, balbuceante y con la mirada perdida en ningún sitio en concreto. Un tipo que no conozco lo lleva a







