Punto de vista de Sylvara
Podía sentir la presencia de Kaelen detrás de mí como una pared, sólida e inquebrantable.
Cada nervio de mi cuerpo seguía vibrando por el bosque, por el cambio, por la fuerza bruta que me había recorrido. Y ahora, mientras los susurros de los ancianos se desvanecían en un tenso silencio, comprendí la magnitud de lo que acababa de suceder.
Yo era… imparable. O al menos, nadie aquí quería volver a comprobarlo.
—¿Estás bien? —La voz de Kaelen era baja, casi un gruñido, pe