Mundo ficciónIniciar sesiónMateo
Ya no había vuelta atrás, estábamos completamente desnudos y ella exigía más. Mi erección era más que evidente en frente de ella, su cuerpo se veía san suave y pequeño en esa cama, no la quiero lastimar.Me escabullí en sus senos, lamiendo y chupando sus pezones duros, oigo sus gemidos y eso me pone más duro, con la otra mano baje a sus piernas acariciándolas, subiendo y bajando, llegando a acercarme a su intimidad, solo con el rose suelta otro gemido, no hay objeción de su






