Mundo ficciónIniciar sesiónLola respiró profundamente y exhaló con alivio. Sus manos estaban extendidas y se veía tan relajada. Miró de reojo a Lola y Samuel, que acababan de entrar en la casa.
"Es tan bueno estar en casa", pió la niña.
"Pero todavía hay mucho que hacer", respondió Alondra.
Samuel







