Mundo ficciónIniciar sesiónTan inevitable era la batalla que se avecinaba entre los dos licántropos. Los gruñidos eran lo suficientemente fuertes, provenientes de Samuel y Diego, ambos tratando de afirmar dominio, especialmente sobre Alondra. Ambos se sentían con derecho sobre ella.
Diego arañó con sus garras el cuello de Samuel, respondiendo con una poderosa mordida. Los afilados dientes de Samuel desgarrar







