Ivanna llegó al hospital para visitar a su abuelo. Por fortuna, el hombre ya había despertado y se recuperaba rápidamente.
- Abuelito -dijo ella emocionada, acercándose a la camilla para darle un abrazo.
- ¿Cómo estás, mi ovejita? -preguntó Damon, que ya se encontraba sentado y con mejor semblante