En una noche oscura y bastante fría un pequeño niño observa a dos hombres que llevaban palas en sus manos.
Las nubes se alejan de la luna y su luz revela que el pequeño permanece amarrado de pies y manos, además que una cuerda gruesa lo ata a un árbol por la cintura.
El pequeño Edward casi puede liberar una mano mientras piensa como liberarse de aquel árbol.
El niño trata de moverse lo menos posible y de hacer el menor ruido.
Pero algunas hojas de vez en cuando crujen bajo sus pies, por lo que