Samara
Despierto centelleando mis ojos con la luz solar dándome de lleno en mi rostro y cuando media adormilada miro a la punta de la cama, abro los ojos de golpe, al ver a Antonio saboreandome como un manjar. Me siento y pego mí espalda a la punta del cabezal lo más lejos que puedo para consultar-¿Que haces aquí? .-miro a mí alrededor nerviosa y el me dice percibiendo mí inquietud-Tranquila, cielo. Luciano ya se fue a trabajar, tenía un asunto de urguencia, no quería despertarte y mí esposa e