Capitulo 30. Un alpha de temer
—Yo también te amo, tu confesión cambia mucho las cosas.
—Supongo que sí, ¿Qué vamos hacer ahora?
Lionel sonríe abiertamente, luego se acerca a sus labios para besarla con ternura y de un momento a otro hace girar su cuerpo dejándolo boca abajo. Rápidamente se cuela entre sus muslos; hace a un lado su cabello hasta inclinarse a su oreja.
—No te preocupes, sé muy bien lo que vamos hacer.
Su respuesta le puso los vellos de punta a la rubia.
El castaño se acomoda en medio de sus muslos y con sumo