Iker había comprendido que había perdido a Audrey para siempre, aunque ella jamás había podido ser suya. Cuánto lamentaba haber dejado pasar la oportunidad. Esa noche fue tan cobarde y estúpido, algo por lo que él mismo jamás se perdonaría.
Él llegó a su apartamento solo y encontró todo tal como lo había dejado varias horas atrás. Observó la cama deshecha solo de su lado, su ropa sucia acumulándose en el cesto para lavar. Llamó a un restaurante para que le enviaran el especial del día y decidi