Sherlly se lo había ganado todo. Su forma de ser le abrió muchas puertas y una de esas fue el corazón de nuestra tutora, nuestra madre adoptiva. La elegía para todo, juntas hacían cualquier cosa, iban a picnics, parques, a comer helados, le hacía fiestas de cumpleaños y la mandaba a buscar solo a ella para que celebraran ese día juntas, mientras yo me quedaba en la academia de la DOE, e incluso, recuerdo el día que la eligió a ella para tener una vida estable. No la culpo. Ella creyó que yo al