Y de repente, tan fácil como soltar un apunte curioso del puente, había conseguido que brillase más a ojos de Juan y que cada vez que pasase enfrente de él, la recordaría. Cristina se había adueñado de todo, cada edificio que Juan veía le recordaba a ella, porque se lo habría nombrado alguna vez y si no, poco tiempo faltaría. Sin duda alguna, de una forma u otra, Cristina siempre estaba ahí.
Cada vez estaba más seguro de su elección, las semanas pasaban y como si fuese posible estaba más fel