Mundo de ficçãoIniciar sessãoLucero abrió los ojos y aunque en un principio la desorientación la molesto, muy pronto la deseo con desespero, pues cada vez que recordaba las voces de los doctores y los ojos de Eros cubiertos de lágrimas la agonía se desataba en su interior.
— Eros. — dijo en un susurro y el mencionado levantó con rapidez su cabeza, esa misma que tenía apoyada en una de las manos de su esposa.
— Lu. — el joven no







