Capítulo 47

Yo sentía que me estaba hundiendo en un cielo lleno de nubes grises al verlo fijamente a los ojos. Su respiración es calmada y los rastros de sudor en su frente poco a poco se van secando, siento el delicioso ardor en mi intimidad, la presión que su agarre en mis caderas dejó intacto en mi piel y el sabor dulce de sus besos en mis labios. Hace más de unos quince minutos que terminamos la segunda ronda y aquí estoy, nuevamente incapaz de

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