—Aubrey, no podemos… —murmuro a unos cuantos centímetros de sus labios.
— ¿No podemos hacer qué? Tienes que ser más específico cariño.
Traslada sus manos de mi pecho hasta mi rostro; comienza a pasar suavemente sus dedos por encima de mis labios. Abro por inercia mis labios atrapando uno de sus dedos entre mis dientes, ella sonríe para luego acercarse más a mi cuerpo mientras lleva su otra mano de mi pecho hasta mí la parte posterior de mi cuello.
—No sabía que eras tan juguetón mi vida… —dice