Punto de vista de Claire
Siempre seré un salvaje, ese pensamiento me agarró por completo mientras la boca de Charles encontraba la mía. Me levantó por la cintura y nos condujo hasta el escritorio, apoyando mi trasero en el borde del escritorio. Mientras su boca volvía a jugar con la mía, Oliver se puso detrás de nosotros acariciando su herramienta, con la mirada fija en nuestro pequeño juego.
Las embestidas de Charles eran delicadas, firmes y afiladas. Con cada empuje venía una necesidad feroz