La guerra entre Calonia y el Imperio Kaelin había comenzado por una disputa sobre un pedazo de tierra. Se habían llevado a cabo negociaciones entre los dos países por medio de sus embajadores, pero Calonia había incumplido cada palabra dicha.
Su presidente se sintió engañado al ser sometido por una simple negociación en la que no se le concedería acceso a la tierra. Esta tierra contenía ricos recursos minerales, como diamantes, y por ello los calonios querían reclamar la propiedad de la tierra.