Naiara
Yo ya no sé si alguno de nosotros tenía la culpa, o yo simplemente estaba desesperanzada. A veces en la noche, en la soledad de mi cuarto, me sentía desagradecida: tenía lo que deseaba de alguna manera, había perdido gente, sí… pero había conseguido una prima, gente hermosa, devota a mí, y un esposo que parecía apreciarme. Estaba bien, estaba cómoda… quizás quería demasiado de la vida. Claro que había algo que no tenía.
Layne me veía angustiado, agotado, los ojos hinchados. Parecía que