Mundo ficciónIniciar sesiónMi cuerpo se estremece, me reclino hacia atrás y subo mis pies hasta apoyarme en sus hombros; siento que voy a partirme en mil pedazos.
Sus manos me toman de la cintura y su lengua me ataca sin parar; grito, presiono con fuerza mis pies en sus hombros y siento como el orgasmo se desliza con potencia por mi cuerpo.
—¡Oh, Dios mío! —Llevo mis manos a su cabello y lo acaricio suavemente.
—¿Todavía tienes hambre? &mdas







