PUNTO DE VISTA DE DAMIEN
Victoria envió una carta desde la prisión. Llegó un miércoles, reenviada por su abogado. La miré fijamente durante tres días antes de abrirla.
"No tienes que leerla," dijo Elara.
"Lo sé. Pero creo que necesito hacerlo."
La carta tenía dos páginas, escrita a mano. Su letra habitualmente perfecta se veía temblorosa.
"Damien:
No espero que me perdones. No lo merezco. Pero necesito que entiendas por qué hice lo que hice.
Cuando murió tu padre, tenías cinco años. Me prometí