EL PUNTO DE VISTA DE DAMIEN
Compré el anillo el viernes, no impulsivamente. Había sabido lo que quería durante dos semanas y pasé esas dos semanas confirmándolo con la paciencia particular que aplicaba a las decisiones que no podían deshacerse. Un joyero en la Quinta al que había acudido una vez antes para un reloj. Privado. Sin visitas sin cita.
No se lo dije a nadie.
Ni a James. Ni a Marcus. A nadie.
Se sentía como algo que pertenecía solo al espacio entre Elara y yo hasta que ya no fuera así