EL PUNTO DE VISTA DE DAMIEN
El viernes por la mañana me desperté pensando en la carta, no en las que no había enviado. Una carta diferente. Una que todavía no había escrito.
Me quedé en la oscuridad un rato con Elara dormida a mi lado y pensé en lo que quería decir y a quién y si decirlo servía algo más allá de mi propia necesidad de decirlo.
Decidí que sí.
Después del café fui a la oficina y abrí un documento y empecé a escribir.
Era para mi madre.
No la versión que habría escrito hace un año,