Mundo ficciónIniciar sesiónSegún tocamos tierra en Milán, cada recuerdo llegó a mi mente como un rayo. Todo el dolor que guardé en lo más profundo de mi corazón, volvió a aparecer de golpe, haciéndome imposible poder quitar de mis pensamientos las noches y los días que lloré en silencio y a todo pulmón por todo lo que me arrebataron en una fracción de segundo. He aprendido a mantener en pie, aun y cuando las ganas de vivir se han ido de mi cuerpo. Los ojos se me cristalizaron y, antes de que Adriel dijera pal







