Capítulo 25. Un macabro juego.
IAN
— ¿Ella sabe que la amas?
— ¿De que hablas? — preguntó descolocado.
— Daria, ¿sabe que la amas? Porque si es así, no le importas y solo te esta usando a su antojo para que hagas lo que ella quiere. — declaré y él me miro furioso antes abalanzarse sobre mí y esta vez si logro asestar un golpe en mi cara, pero cuando intento dar otro lo esquive y tome su brazo poniéndolo detrás de él para inmovilizarlo, dejando parte de su cuerpo sobre mi escritorio.
— Suéltame Ian. — Rugi