Damon vaciló, alternando la mirada entre Hazel, que ya se alejaba, y Delilah, que a su lado parecía frágil y digna de lástima. Al final, cedió y sostuvo a Delilah mientras regresaban al salón del banquete.
—Damon, ¿esa era Hazel la que estaba en la puerta hace un momento?
La vista de Mark ya no era tan aguda como antes. Había alcanzado a ver una figura desde lejos y le había parecido Hazel, pero no estaba del todo seguro. Al ver que Damon asentía, el ceño del anciano se frunció profundamente.
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