—¿Qué te parece si te presento a un chofer? Así podrá llevarte cada vez que salgas. De verdad, no puedo quedarme tranquilo de otra forma.
Damon acababa de sentarse, pero aún no lograba relajarse. Después de todo, por culpa de Agatha, Hazel ya había sufrido un accidente antes.
Y desde que Hazel volvió a conducir y rechazó al chofer profesional que él había contratado, su preocupación no había hecho más que aumentar.
—No lo necesito. ¿Ya pediste? Vamos a comer, me muero de hambre.
Sin querer escu