—Vete mamá, a mi padre se lo puedo perdonar porque siempre ha sido así por su trabajo, pero tú, nos ha dado todo como para que no pudiera siquiera recibir tu bendición al salir —mi intensión no es lastimarla, pero no puedo callarme la verdad, si de verdad quiero perdonarla, debo empezar por ser sincera.
—¡Perdón! —exclama. —. Pero no me dejas intentar recuperar ni un poquito de tu cariño.
—No es un buen momento, por favor vete —le pido casi sin voz.
Ella no insiste y se va, cosa que le agrad