Varios días después…
Sicilia-Italia.
El crucero terminó en un abrir y cerrar de ojos. Ada estuvo un poco angustiada después de que hablamos de su identidad, pero al final se relajó. Entre nosotros la palabra secretos ya no existía porque juramos darnos lealtad mutuamente. Sé que puede sonar descabellado, pero no tengo razones para desconfiar de ella. Siento su sinceridad. No en las palabras, en sus ojos y su comportamiento.
De eso me di cuenta el resto de los días que nos quedaron en el crucer