Después de lo que pasó con el patrón, Marília renunció y no volvió más a su casa. No fue nada fácil sacar sus cosas de allí debido a la forma en que él quería dificultar su salida, pero una de las empleadas la ayudó a sacar el resto de sus pertenencias de la casa. Marília necesitaba perder el miedo de ese contrato que él vivía usando para chantajearla, si eso fuera verdad ella estaría en problemas al desafiarlo.
Ella intentaba insistentemente encontrar un nuevo trabajo, pero era muy difícil. Er