Mundo ficciónIniciar sesiónMarco Santana-Moretti llegó a las oficinas de Magno Marketing un martes por la mañana sin cita, sin aviso, sin cortesía de llamada previa. Simplemente apareció en recepción del piso ejecutivo con tres abogados, un maletín de cuero italiano que probablemente costaba más que el salario mensual de la recepcionista, y expresión que dejaba claro que no estaba allí para conversación amistosa.
—Necesito ver a Nicolás Santana. Ahora. —Su inglés era perfecto pero con acento italiano marcado que hacía cada palabra sonar simultáneamente seductora y amenazante.
La recepcionista, entrenada para manejar visitantes difíciles, mantuvo su compostura.
—¿Tiene cita, señor...?







