Amanda espera la orden de Alejo para iniciar los trámites de la inseminación, no puede ocultar el pánico que aquello le genera; una cosa era tener a la pequeña Emma como hija, otra diferente era pensar que dentro de ella, se gestara un pequeño ser. Las dudas la atacan en ese instante, realmente era ese objeto sexual y procreativo que Alejo buscaba. Ahora entendía por qué Elena huyó de allí. Pensar en tener un hijo y que este tuviera el mismo final de su padre, ser el jefe de una de las mafias m