ZAYLA
Aún no había llegado al pasillo que conducía a mi habitación cuando Ziven me acorraló de repente. Me bloqueó el paso con su imponente e intimidante altura. Su expresión era oscura e indescifrable, su mirada ardía con una intensidad que me provocó escalofríos.
Hice una pausa. Se me quedó la respiración atrapada en la garganta y el pulso se me aceleró.
Se quedó allí, observándome intensamente. Su mirada ardiente me perforaba, tan caliente que me arrancaba la ropa y me quemaba el alma. Como