Han pasado más de quince minutos desde que vi entrar a Caleb.
Decir que me quedé sin aliento es poco.
En cuanto lo vi, mi corazón se detuvo… Saltándose un par de latidos de la impresión.
Está demasiado guapo.
¿Cómo puede una fingir que no pasa nada cuando volvió a ver al amor de su vida?
Quien por cierto, está más robusto… Dios, creo que me mojé las bragas sólo con verlo.
Yo no sé si son las hormonas de embarazada, o qué, pero siento la necesidad de saltar sobre él.
Sobre él y sobre el monstruo