Los días después del cine se convirtieron en un constante zumbido bajo de deseo. Cada vez que mi teléfono se iluminaba, mis muslos se apretaban. Los mensajes de Jonah se volvían más sucios, más cortos y más exigentes.
*Echo de menos ese coño apretado. Lo necesito pronto.*
*Pensando en ti chorreando mi semen en público.*
Los leía en el trabajo, en el supermercado e incluso una vez mientras Sarah y yo hacíamos la colada juntas: ella doblando sus bóxers mientras yo miraba la pantalla intenta