Capítulo 68. Luz de esperanza.
Avery Crown.
No respiro por un segundo hasta que mi cuerpo decide por mí. Me deslizo de la cama y caigo de rodillas sin preocuparme por el golpe, apoyo las manos sobre el suelo mientras intento no hacer ningún ruido. La piel raspada de mis palmas protesta contra las tablas, pero el dolor es casi tranquilizador porque significa que todavía puedo sentir algo concreto.
La puerta no se abre y mi mente no lo toma como buen augurio, diciéndome que eso es peor, porque ahora sé que hay alguien afuera