—No lo sé, él llegó con unas fotos donde estamos David y yo fuera del hospital, lo admito, lo abrace, pero fue algo inocente, yo jamás le fui infiel. Solo quiero que el comprendiera que ya no había un el y yo, por que yo amo a Farit —La rubia limpio sus lágrimas con la servilleta que le había dado su amiga y sorbio por su nariz, inconsolable. No podía parar de llorar, estaba devastada.
—Nena no me tiene que decir nada a mí, yo te conozco, sé lo mucho que lo amas, sin embargo, lo curioso aquí es