CAPITULO 149
ALBERTH.
Elijah King.
El tiempo en el avión se hizo interminable, solo deseaba llegar para ver a Eileen y mis hijos.
Fruncí el entrecejo al ingresar a las adyacencias de la mansión y enseguida fuimos detenidos por unos custodios, pidiendo nuestras identificaciones y el permiso de acceso a los terrenos reales.
A mitad de camino fuimos intervenidos por otros custodios, los cuales repitieron el trabajo anterior y lo mismo sucedió al llegar a los grandes portones que permitían el acceso directo a la mansi